Thursday, August 04, 2005

Colmillos de mujer


Para algunos puede sonar exagerado, pero si el cine no hubiera puesto su excesiva atención en la extensa novela Drácula, de Bram Stocker, Carmilla, la corta novela de la cual vamos hablar, ocuparía el “reinado” que aquella obra literaria mantiene. Popularidad ganada gracias más a la insistencia del cine que a sus relativas cualidades literarias. Seamos justos, pues, sin afán de sobrevalorar, podemos decir que esta obra del irlandés Joseph Sheridan Le Fanu (Dublín, 1814-1873) supera a la novela de Stocker no sólo en edad (Carmilla fue concebida veinticinco años antes que Drácula) sino también en sustancia.
Le Fanu nos ofrece en Carmilla uno de los relatos más bellos y ambiguos sobre el mito del vampirismo (tal vez la primera gran novela sobre el asunto). No se trata de una pieza más sobre el horror que el personaje en cuestión pueda generar, sino de las posibilidades sugerentes, de gran audacia, que de su lectura se puedan extraer.
Narrada desde el punto de vista de la víctima, una joven aristócrata que al encariñarse con su nueva dama de compañía empieza a desfallecer, la novela nos ofrece una fascinante e inquietante historia de vampirismo femenino, pero el escritor con gran delicadeza, trasciende el tema y nos permite apreciar a Carmilla, ante todo, como la metáfora de una obsesiva pasión lèsbica, como una suerte de bitácora que da cuenta del proceso de enamoramiento que se establece entre Carmilla y su joven víctima; historia de amor oscuro cimentado en el ferviente deseo de una de las partes y la evidente fascinación que conduce a la debilidad y la alineación a la otra. En Carmilla la fagocitación emocional y el sacrificio se plantean como un extraño acto amoroso, de larga y lenta duraciòn, que busca como fin consumatorio la muerte.
De aquí que en Carmilla se perciba no un efecto de horror, pero sí de melancolía. Las atmósferas que logra Sheridan Le Fanu estan impregnadas de cierto romanticismo; en algunos pasajes se perciben alcances poéticos que hacen mucho más ambiguo el relato y algunos diálogos redondean la actitud letal, pero terriblemente amorosa y doliente de Carmilla ( …me creerás cruel y muy egoísta, pero el amor es siempre egoísta…Debes venir conmigo y amarme hasta la muerte; o debes odiarme, pero seguir conmigo, y odiarme a través de la muerte y después de ella...).
Ya para terminar: Carmilla ha sido motivo de tres o cuatro adaptaciones cinematográficas. A destacar dos casos ejemplares, ambos en extremos opuestos: el primero es Vampyr , una bellísima aproximación que C. T. Dreyer hizo allà por 1929 con el característico estilo poético del realizador. El segundo es Amores de vampiros, adaptación del asunto cortesía de la célebre productora Hammer ya en decadencia a principios de los setenta, explotando con más morbo y con más carne que sangre el asunto del lesbianismo, en este caso incitado por Ingrid Pitt, sensualoza actriz, famosa por su belleza y escultural cuerpo. La presencia de la actriz y la estética psicodélica le dan al film una dimensión trashy y camp bastante disfrutable. (Por José Abril)

5 comments:

Marcial C. said...

Muy interesante. Agradezco que publiques un blog con información así.

Pregunto: ¿viste ya la película Léolo? Y si la viste ¿qué te pareció? ¿No merece un artículo en tu blog?

Saludos. Nos leemos por aquí.

rusted said...

pinche J.A... tu y tus peliculas casi imposibles de ver.. al menos para mi...

oye pero... Murnau es Murnau que no?

el ojo en la cerradura said...

Gracias, Marcial C. Leolo, la pelìcula, sè cual es, pero lamentablemente no la he visto, de hecho es una pelìcula que hace bastante tiempo le traigo ganas. Rusted, me vas a disculpar pero no entendì eso de "Murnau es Murnau"... (?)

rusted said...
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rusted said...

jajajajaja ya se!! me apendeje! jajaja ten en cuenta que acababa de entrar a chambear y por lo mismo andaba todo wey... ai luego te digo...