Thursday, May 04, 2006

Terror con minúsculas

Una nueva oleada de películas de terror están llegando a nuestras carteleras y lo que ofrece no se ve nada prometedor. El bombardeo publicitario del que son motivo (Hostal, principalmente), los supuestos escándalos que han cosechado y la tramposa clasificación que se les ha adjudicado (ni A ni B ni C…¡Una escandalosa D!) no hace mas que generar una sobrevaloración a priori de productos que en realidad no valen mucho. Como sigue:

Hostal (E.U. 2006). El Segundo largometraje de Eli Roth cuenta la trágica desventura de un par de jóvenes norteamericanos recorriendo Europa, que, dejándose llevar por su calentura (en busca de las mujeres más candentes del viejo mundo), terminan como bestias sacrificables a disposición de millonarios frecuentadores de un sórdido y exclusivo club que facilita el placer de torturar y asesinar jóvenes turistas de todo el mundo que, pobres incautos, llegan a ese recóndito lugar en alguna recóndita parte de la –fría y miserable, según la lógica de la película- Europa del Este.

Aburrido, plano y fallido ejercicio de crueldad más física que psicológica que basa su ineficacia en una torpe estructura dramática, carente de progresión (la película es demasiado larga en su planteamiento y lo supuestamente terrorífico e interesante tarda en aparecer para girar en una especie de círculo vicioso), en un inseguro y débil trazo de personajes (la idea inicial de los protagonistas como la caricatura de una actitud turística típicamente “gringa” no se sostiene; la presencia del verdugo como alguien de terrible peso a pesar de su ausencia nunca se establece) y de unas motivaciones tan pueriles que sólo dan risa (los jóvenes deciden atravesar Europa con el único y firme propósito de ¡tirarse una buena hembra!; el verdugo, por su parte, se dedica a la tortura bajo una justificación de dudosa contundencia: “nunca me permitieron ser cirujano”). Así, Roth solo consigue un producto predecible -de cierto tufillo moralista por cierto-, que no atemoriza en lo más mínimo, a lo mucho incomoda por el dolor que sugiere en ciertos momentos, incomodidad que como efecto no permanece, de inmediato desaparece ante el tono uniforme que la repetición impone (Si gustan ver una obra sádica que atemorice, inquiete, incomode en todos sentidos ver esa maravilla de Takashi Miike llamada La audición). Lástima: La cabaña sangrienta (EU. 2004), el primer largo de Roth, había sido un buen comienzo: en esta sí había ironía, mala leche y hasta cierta dimensión alegórica.

Reeker (EU, 2005). Película de Dave Payne que cuenta la historia de un grupo de jóvenes que se ven obligados a pasar la noche en un motel abandonado en medio del desierto; ahí, uno a uno perecerá a manos de un extraño ente etéreo y hediondo como pedo, que toma forma corpórea de vez en cuando para parecerse a un Darth Vader de bajo presupuesto.
Para acabar pronto: ni el hotel ni el pestilente remedo de Darth Vader existieron porque todo había sido una alucinación producto del estado agónico de los personajes víctimas de un mortal accidente de carretera. Y al final uno se pregunta ¿Dónde he visto esto antes? Mediocre película que confirma que al género han llegado nuevos clishé: el de la transición a la muerte como una dimensión donde confluyen personajes y situaciones para confundir innecesariamente al espectador.

Mediocre historia carente de originalidad tanto en las situaciones como en la construcción de sus personajes; de aquí que uno se quede con la sensación de estar viendo una derivación tardía de Viernes 13 (la primera) o Pesadilla en la calle del infierno (Cámbiese el campamento por el motel abandonado, cámbiese la existencia onírica y a la vez omnipresente de Freddy Kruegger por la de este asesino que aparece y desaparece a su antojo con manos no de afiladas navajas como dedo sino de instrumentos propios de una batidora). Mediocre director el tal Payne, que no supo encontrar, por lo menos, un diseñador mucho más capaz para construir la apariencia de su asesino sobrenatural, la verdad bastante chistosa, digna de nuestro entrañable Alfonso Corona Blake.

(José Abril)

7 comments:

rusted said...

pues de plano no fue un fin de semana de terror bueno en manos de J.A no?
Yo pense que ibas a poner la de Toolbox murders.

el ojo en la cerradura said...

La de Toolbox...ya es asunto viejo, aunque el hecho de presentarse ahora en dvd es buen pretexto para escribir algo sobre el regreso de Hooper

Manuel said...

¡Uta, mano, diles algo!

víctorhugo said...

Me acuerdo de La audición y me duelen las piernas. Brrrrrr...

el ojo en la cerradura said...

Jajajajaja. Lo siento Manuel, pero ante películas tan obvias no podía ser demasiado sutil...Perdón por explicar tanto.

Hugo: Efectivamente. Me acuerdo de "La audición" y también no puedo evitar sentir un dolor en los huesos de mis piernas.

Manuel said...

¿A poco La audición está bien acá?

el ojo en la cerradura said...

¿La Audición? A mi personalmente me gustó mucho y creo que es un ejemplo de como con algo tan simple se puede lograr una atmósfera bastante inquietante...Creo que es lo que hubiera logrado Adrian Lyne, con su "Atracción fatal" en caso de haber tenido más malicia. La rentan en Blockbuster