Tuesday, June 06, 2006

Bob

El mes pasado, el 24 de mayo para más señas, el cantante Bob Dylan cumplió 65 años de vida. Y uno podría pasar por alto este tipo fechas si no fuera por que el involucrado ha sido una figura clave en la música de nuestro tiempo. Compositor, artista de gran influencia, Dylan no sólo se ha conformado con la composición musical, no está de más decir que su talento lo ha aplicado en otros terrenos artísticos, cinematográficos para ser más exactos, que abarcan la composición de soundtracks hasta la actuación pasando por la dirección y el guionismo cinematográfico.


Creo que no es necesario ahondar en la trayectoria artística de Dylan porque básicamente Dylan es desde hace tiempo una figura arquetípica, es decir, un icono, un personaje que aun vivo es leyenda tal como lo son David Bowie, Lou Reed, Roger Waters, los mismos Rollings Stone, entre otros tantos, leyendas muy conocidas entre muchos aun entre aquellos que no se interesan sobre la escena del rock. Personalmente no me considero un fanático de Dylan, buena parte de su material me resulta un tanto soporífero, pero reconozco que algunas de sus canciones me agradan bastante. Por lo mismo mi interés en esta ocasión es hablar de Dylan visto no por mí sino por el ojo de un cineasta. Me refiero a “No Direction Home”, el documental que el cineasta Martin Scorsese realizó el año pasado, que ya se encuentra en circulación, coincidiendo pues con este aniversario.

“No dirección home”, título tomado de una frase contenida en una de las canciones más conocidas de Dylan, la de “Like a rolling stone”, es un trabajo realizado por Scorsese para la televisión británica, pero dado los buenos resultados de la realización el documental ha trascendido el ámbito televisivo para acomodarse sin ningún problema en otros circuitos. No es la primera vez que Scorsese adopta el asunto del rock como tema cinematográfico; años atrás ya nos había sorprendido con realizaciones, de corte documental también, donde la música era el punto central. Recordemos por ejemplo, su documental sobre el festival de “Woodstock”, realizado en 1970, y el más popular tal vez titulado “El último vals”, realizado en 1978, sobre el último concierto que ofreció el legendario grupo de los sesenta “The Bands”, entre los que participaron en calidad de invitados el propio Dylan, Joni Mitchel, entre otros tantos. No es de extrañar, pues, que “No Direction Home” sea un trabajo excepcional, y natural podemos decir, dada la admiración confesa del cineasta hacia el cantante.

El documental no es una biografía al uso; no abarca la vida completa del personaje, sólo se centra en los inicios de su carrera, en la primera mitad de la década de los sesentas y concluye con la transformación del Dylan pura y tradicionalmente folk a la del Dylan proclive a un sonido mucho mas eléctrico y agresivo durante la segunda mitad de esa década. Así, el documental comienza con la escena de un concierto de Dylan ofrecido en Londres en 1966, interpretando su ya conocida “Like a rolling stone”, bajo una lluvia de abucheos y agresiones verbales propinada por un público que esperaba al sereno joven con su guitarra acústica interpretando sus ya para ese entonces muy populares canciones de protesta. Las escenas del concierto, desarrollado entre la actitud cínicamente indiferente del cantante y la violencia del público, se van alternando a lo largo de casi tres horas con las escenas que ilustran la etapa inicial de un muy joven cantante sensible y atento a los problemas sociales de su entorno.

En ese sentido –y creo yo, aquí es donde radica buena parte del interés del documental- Scorsese hace con Dylan lo que hace con sus personajes de ficción: construir el retrato de una persona enfrentada ante un dilema para terminar tomando decisiones impulsados por su necesidad personal de cambiar, evolucionar, experimentar muy a pesar de la incomodidad que pueda generar en aquellos que han confiado en él (inquietud expuesta con mayor claridad en “La última tentación de cristo”). Vemos pues a lo largo del trabajo cómo inicia el cantante su carrera con la armónica y su guitarra acústica para ir de presentación en presentación señalando, a través de sus canciones, la serie de inconformidades que aquejaban a toda una generación y como decide de buenas a primeras cambiar su rumbo, dejar la guitarra acústica para tomar una guitarra electrica, dejar el folk por el rock, porque, según palabras del propio Dylan estaba cansado de ser visto como un mesías, como un vocero de su generación, como un testigo de su tiempo, y sentía una fuerte necesidad de riesgo, de evolucionar y no estancarse. El desconcierto entre sus amigos, colegas y seguidores fue muy evidente, el costo, según nos lo muestra Scorsese, fue muy alto. A partir del cambio, Dylan fue acusado de traidor, prostituto, vendido.

El documental está conformado por una buena cantidad de imágenes de archivo, hasta ahora poco conocidas, y testimonios de gente que siempre ha admirado al artista desde la cantante folk Joan Baez hasta el escritor Allen Ginsberg, además contiene buena cantidad de imágenes de presentaciones al parecer nunca antes vistas. El trabajo de Scorsese es muy buena oportunidad pues de conocer lo orígenes del cantante y la pronta evolución que tuvo durante la década de los sesenta. (José Abril)

5 comments:

Anonymous said...

Cuando viene ese documental a Hermosillo?

el ojo en la cerradura said...

Lo rentan en Blockbuster (ni modo, publicidad gratis)

Anonymous said...

yo lo vide en un mb video, en 15 pesos, mas bara que el blosbosters...pero no le he visto. a propósito, la mosca tambien sacó un número especial de Dylan,está muy suave, tomando en cuenta que ya la mosca en revista y temas se está hartando de sí misma, y lo que está quedando de rascatable de hugo garcía michel y su montonal de seudónimos que escriben toda la mosca, son los números especiales.
sobres abril, chilo con tu blog.
Y de nuevo aprovecho para pedirte que escribas algo de Cronenberg ¿ya vites una historia violenta?
N.A.V.O

Anonymous said...

Maestro Abril, el diario EL PAIS de España, trae un artículo donde se señala que el género de terror japonés en cine está de moda, ¿usted que opina?
porque a mi se me hace fatal....

el ojo en la cerradura said...

Navo: Sí, ya vi la de Cronenberg y no me convenció del todo.

Anónimo: Yo también pienso que el horror oriental está de moda, pero eso no significa que no tenga interés. Creo que hay una buena cantidad de películas muy buenas, y realizadores bastante sólidos tomando en cuenta el conjunto de su obra, Takeshi Miike es un claro ejemplo.