Monday, June 13, 2005

Cronenberg y la Nueva Carne

Actualmente se está desarrollando un ciclo de cine en la Casa de la Cultura de Sonora, titulado La Nueva Carne (El cine de David Cronenberg). Cuatro películas de este inquietante e inconfundible realizador canadiense y las más repesentativas en cuanto a sus obsesiones en torno al cuerpo y sus alteraciones (sea mediante la enfermedad, sea mediante su fusión con la tecnología). Vayan pues estas reflexiones de Antonio José Navarro sobre la también llamada “estética perversa del cuerpo” de la cual Cronenberg es considerado uno de sus principales exponentes:
¿Qué es la Nueva Carne? Ni el más aguerrido analista cultural sería capaz de proponer una definición válida capaz de englobar las distintas manifestaciones creativas –y filosóficas- qué en los últimos veinte años han transformado el cuerpo humano en un nuevo ente monstruoso, el cual, de forma extremadamente gráfica, expresa terrores que desde siempre anidan en el alma humana. Miedos viejos bajo envoltorios nuevos.
¿Y cuáles son esos miedos? El temor al cuerpo mutilado, a la trasgresión de las fronteras corporales (interior-exterior). Vivimos en una situación en la que la integridad física y psíquica del ser humano está continuamente en entredicho. A los monstruos que nacen se unen, entonces, los que la sociedad fabrica (guerra, accidentes, crueldad, psicosis). La unidad del ser humano se rompe y se instituye el desorden , el caos y lo impuro. Lo monstruoso es entonces lo intolerable, aquello que hace nacer en nosotros el horror, la angustia. A lo que cabe añadir la disgregación del cuerpo como supresión de todos los vínculos con la realidad, alejándolo de la arquetípica metamorfosis que lo transforma en otra cosa, dando lugar a lo informe.
Superada la mórbida fascinación victoriana por la carne deforme y tumefacta de los Freaks que, de feria en feria, se exhibían ante los ojos de un público aún marcado por el puritanismo religioso, la Nueva Carne es una monstruosidad que reniega del folclore y de la mitología, de la moralidad y de la lógica. La Nueva Carne, ya sea a través de las pinturas de H.R. Gigger, las fotografías de J.P. Witkin, acomodándose en los films de David Cronenberg o en los cuentos de Clive Barker, hace que el infierno sea algo físico, no imaginado. Así pues, uno de los principales méritos de la Nueva Carne consiste en su habilidad para crear monstruosidades verosímiles y tangibles...
La idea de la Nueva Carne cobra cierta identidad popular con el cine de David Cronenberg, y no sólo a partir de Videodrome (1982), sino desde sus primeras películas, como Shivers (1975) o Rabia (1976). El cineasta canadiense es una presencia recurrente y obsesiva en cada alusión a esta nueva estética, ya que su cine ofrece un cuerpo temático y estético más definido que el de otros artistas torturados por las mismas obsesiones...
(Extracto del libro La Nueva Carne: una estética perversa del cuerpo, Ed. Valdemar, España, 2002)

2 comments:

Cabezapiramide said...

¿El Futuro nos mutila, o somos nosotros los que mutilamos al Futuro?

Claro que, posiblemente, sea recíproco. Aburrimiento cibernético. Neocirugía retocando conciencias.

Bueno, sea lo que sea, siempre tendremos a cronemberg para hacernos vomitar las palomitas en el cine.

Saludos cordiales!

cabezapiramide said...

PD: www.cabezapiramide.com