Tuesday, July 26, 2005

Aviador Dro: Nostalgia por el futuro


Aelita nos cuenta sus proyectos, nos habla del futuro/
Aelita habla de una ciudad orbital /
de todo un universo para colonizar…

Aviador Dro

Para quienes vivimos musicalmente los ochenta, el tecno hispano (género musical ochentero por antonomasia) siempre tuvo cara de Mecano; no del juego sino del trío español conformado por los megalómanos hermanos Cano y la agudísima y nasal voz de la otrora deslabiada Ana Torroja: letras rimiosas, de contenido abierta e irritantemente naif en ocasiones, y una estética involuntariamente kitsch, que se vendían como vanguardia musical dentro de una escena, la nacional, pobre, pobrísima, y baldía en cuanto al uso de las máquinas y los sintetizadores para fines musicales se refiere. Sin embargo, tal grupo no fue el único portador de este género en nuestra lengua. De España surgieron otras propuestas infinitamente superiores que, lamentablemente, no tuvieron el mismo apoyo mediático pero, para fortuna nuestra, a base de ingenio e inteligencia, pudieron trascender fronteras y forjar una leyenda y un culto desde la independencia. El Aviador Dro, es una de esas bandas y, siendo realistas, la fundadora de todo este embrollo, la más importante. El Aviador Dro y sus Obreros Especializados fue / es la banda de tecno/electrònica hispana, el origen de todo y quienes marcaron el camino por el cual el resto ha transitado.
El proyecto surgió en la euforia de la llamada movida madrileña, movimiento de renovación cultural y artística que despuntó a finales de los setenta y principios de los ochenta gracias al espíritu liberador del post-franquismo. El punk llegó a la capital española y encontró eco en un puñado de propuestas (pintura, diseño, literatura, cine, música). Fue aquí donde el Aviador Dro apareció siguiendo las enseñanzas musicales de los alemanes Kraftwerk y atendiendo el desenfado y el humor crítico e irreverente de los iconoclastas Devo, para ofrecernos su peculiar visión del futuro.
Como pocos, el grupo se asume desde sus inicios como un colectivo de sólida congruencia, con una filosofía y un universo propios y bebiendo, a la vez, de diversas fuentes: la literatura de ciencia ficción de Isaac Asimov, Anthony Burges y Bradbury la serie B norteamericana y las fantasías cinematográficas de un Japón post-nuclear, las vanguardias artísticas de los veinte como el Futurismo italiano de Marinetti y su culto hacia la máquina, las lecturas anarquistas de Mikhail Bakunin y el aliento de los grupos más contestarios del punk británico –ya eran cyberpunks mucho antes de que el término empezara a circular en la órbita artístico-cultural-.
Desde entonces el Aviador se ha mantenido activo, y siempre fieles a si mismos han propagado sus ideas en una extensísima cantidad de canciones. Canciones, la gran mayoría de evidente estructura pop en su vertiente Tecno, y otras de arriesgado aliento experimental. Pero todas ellas ventanas a un futuro no del todo esperanzador. Y es que el Aviador Dro ha sido ante todo una inagotable fuente de miradas hacia un futuro marcado por el pesimismo, aunque la apariencia a veces diga lo contrario; ha sido un amplio abanico de –he aquí su principal mérito- canciones que son siempre interesantes relatos de ciencia ficción lúdicamente amargos y casi siempre extraordinariamente musicalizados, en los cuales lo mismo podemos encontrar descripciones de desolados panoramas post-nucleares (Nuclear sí) que crónicas cientificistas (Antimateria), exhortaciones al uso de la violencia como defensa (el genial y agresivo himno-monólogo que es Intolerancia o La única solución es la venganza) que irónicos alegatos anti-bélicos (baila la guerra), abiertos homenajes a iconos del cine de ciencia ficción (sus ya legendarias Godzilla, Nestor el cyborg, Alex y los Drugos, La zona fantasma, Aelita) que LPs de calculada conceptualizaciòn futurista (desde su obra maestra Síntesis a la ficción desarrollada a lo largo de todo el Mecanisburgo), versiones muy al estilo del grupo de canciones ajenas (She lost control de Joy División y The model de Kraftwerk) que críticas a la invasión mediática (La televisión es nutritiva), llamados de insurgencia en un muy cercano mundo orwelliano (La arenga de los Sindicatos Futuristas, La producción al Poder) que declaraciones de principios ateístas (Destino contra Dios).
Este año es el número 25 para la banda; las canciones van y vienen y las crónicas sobre el futuro, la ciencia y la tecnología del Aviador Dro se antojan inagotables. Aunque los ochenta fue su mejor década, el Aviador no desiste, se mantiene productivo: Confía en tus máquinas (Subterfuge, 2005) es hasta hoy su última entrega, un disco en gran medida conmemorativo de este cuarto de siglo de vida, como conmemorativo fueron también las presentaciones que por primera vez realizaron en México (Tijuana, Monterrey, DF) y su primer recopilatorio en 25 años editado en nuestro país (Nuclear siempre); Tijuana fue una de las ciudades que mejor los cobijó, porque Tijuana -según me informaron- es la única ciudad en nuestro país que rinde culto casi fanático a este grupo (uno de los principales divulgadores de la obra del Aviador en nuestro ámbito ha sido Ford Procco, banda originaria de Tj). Yo no soy de Tijuana, pero como soy muy retro (me dice un amigo) y un nostálgico de ese futuro que el Aviador Dro nos pintaba desde 1979, me incluyo, pues, en el culto.
Lamentablemente no pude ir a su concierto (realizado en Tj hace mes y medio) pero igual me uno a la demanda conmemorativa: ¡Nuclear siempre. Larga vida al Aviador Dro!
(Por Jose Abril)

4 comments:

Manuel said...

Qué raro, esa banda que mencionas, Ford Copro, no la conozco. Sin embargo sí conozco una que se llama Ford Procco. En una de esas alguna de las dos es buena.

víctorhugo said...

jeje.

cuidado con tu conciencia...

el ojo en la cerradura said...

Simòn, escribì mal el nombre del grupo, es Ford Procco...Chin... tan curado que se oye el tèrmino Copro

rusted said...

ya me imagino en lo que andabas pensando...