Tuesday, July 05, 2005

La hora del crimen

Natural_Born_Killers_01.69120. 235x0 Algunos los llaman artesanos, otros, artistas del crimen, locos o asesinos; John Wayne Gacy, Ted Bundy, David Berkowitz, Ed Gein, Charles Manson son sólo algunas personas que se han ganado tales adjetivos que a la vez sufrieron vejaciones en su distante niñez. Irónicamente y con un trasfondo mas evolutivo, esa distancia se hace próxima y casi palpable en el transcurso de sus vidas, ellos lo sabían al igual que Mickey y Mallory Knox, protagonistas de la anárquica Natural Born Killers.

Oliver Stone dirigió esta película basada en una historia de Tarantino. Ambos protagonistas son objeto de violencia; la falta de cariño y los golpes de la madre de Mickey y el abuso sexual por parte de su padre en Mallory, causan una bomba de tiempo donde los asesinatos solo servirán para apagar temporalmente la mecha.
Película que no pone el dedo sino el hierro caliente en la llaga sobre la cultura americana y su fijación y glorificación en los medios, el desplazamiento de un ente llamado Dios hacia otro más terrenal a la vista: la televisión.
Teniendo en mente esto el director configura los personajes con viles papeles de series televisivas para rematar con el tierno “I Love Mallory”, nombre del programa sitcom donde presenciamos la unión de estos dos white trash (un carnicero y una chica esperando a su amiga para ir al concierto de John Lee Hooker) teniendo como testigo al público televidente en la atracciòn natural; un hombre libre rescatando a la pobre joven del infierno del abuso sexual en su propia casa. Alimento puro para el espectador.


A partir de esto, la historia es un saturado zapping que raya en lo absurdo (cerca de 3000 cortes) matizados en colores definidos de acuerdo al contexto del personaje, rojos, naranjas y una gran cantidad de verde (simbolizando la envidia-ira), que se puede apreciar a lo largo de la película, el pie de limón de Mickey en la cafeterìa, la gasolinera donde va Mallory con el joven o la emblemática escena de farmacia con sus gigantescas letras: DrugZone, ¿Que mejor nombre para describir lo que pasa en ese lugar? Fuego cruzado, la paliza de Mickey a manos de policías corruptos, escoltados por la cámara de televisión; violencia, abuso, sangre, corrupción, consumismo y balazos. Wayne Gale (Robert Downey jr.) productor del programa televisivo de mayor rating, “American Maniacs” lo sabe: “¿Acaso esos tontos en la tierra de los zombies recuerdan algo?” esto, refiriéndose a su público.
Constantemente hay dos dimensiones en la película que enmarca a los personajes. Todos son alimentados por la violencia y la sangre a causa de su pasado, Mickey: maltrato, Mallory: abuso sexual (es inevitable el sentimiento de sexo-violencia), Scagnetti: el asesinato de su madre a manos de Charles Whitman el francotirador de Texas en 1966, Dwight McClusky (Tommy Lee Jones): el sádico director del penal y Wayne Gale: el conductor yuppie de televisión ávido de éxito y atención a costa de la sangre de las otras personas.
En todos existe un alter ego, un demonio que saca lo peor de ellos donde el egoísmo da su parte primordial a la historia. Es típico ver una frase, un gesto, una mirada, un movimiento de algún personaje seguido de una imagen alterna de lo que en verdad piensa el mismo.
Aunque hay momentos en que el discurso de la película es un tanto reiterativo y hasta veces obvio, el frenesí de los cortes, el background animado, las actitudes de los personajes permiten mover la obra al rumbo del culto. Las actuaciones no permiten dilucidar mucho sobre el talento de los dos protagonistas, donde en algunas ocasiones resalta una especie de retraso mental en ambos.
Hay quienes consideran que es la película mas narcisista de Oliver Stone, otros la mas anárquica, obra maestra... en fin, los calificativos pueden variar considerablemente si vemos todos los elementos que contiene (a propósito) y la forma donde y como se nos presenta, una realidad manipulable tal y como en la vida de los medios.

Natural Born Killers es una película que ni siquiera su director pudo controlar, se le escapó de las manos al querer implementar múltiples conceptos tan exagerados como la copia de televisión al cine, creó un fruto donde efectivamente, la gente probo y reaccionó como lo esperado en una resolución de una corte televisada de OJ simpson, una pelea en público, las conclusiones de Jerry Springer, el sexo de los famosos, la cobertura de un asesinato masivo de una secta, un gigantesco tabloide lleno de colores, fotos retocadas y notas escandalosas donde de una semana a otra cambian las “noticias” para seguir con una mayor explotación comercial. Quizás es aquí donde se encuentra la excepción de esta película (David M).

5 comments:

Anonymous said...

Para mi gusto, lo mejor es el soundtrack pero al margen de la pelìcula, porque en la pelìcula todas esas canciones provocan una saturaciòn un poco irritante.
atte
J.Abril

Manuel said...

Yo tengo sentimientos encontrados con esta película, estoy de acuerdo en que satura demasiado y que es irritante, pero no deja de conmoverme la Mallory & el Micky, como la Bonnie & Clyde contemporáneos. Estoy de acuerdo en que la película se le salió de las manos, de hecho terminó embarradísima de la mierda efectista del director, es la síntesis de todo su cine: la grandielocuencia y la ezquizofrenia referencial. Nunca he visto una película de Oliver Stone donde no termine diciendo: pinche bato mamón. Espero que ahora que le entró al "camp", con "Alexander" cambie su rumbo.

La Fran said...

Que paso con aquel docuemntal que realizaba "el Stone", en Chiapas con el Sub?.. o aquel tan llevado y traido docuemntal en Israel y Afganistan?

el ojo en la cerradura said...

Del documental quien sabe... pero creo que hasta un documental sobre Fidel castro iba a realizar...o era sobre el che guevara?
J.Abril

rusted said...

si, recuerdo que era de castro y yo me quede que nada mas andaba con Marcos mas no se si acabarìa en documental. De hecho, por obvias razones se omitieron muchas derivaciones de esta pelicula para plasmarlas en el texto...jeje